¡Él Vive! (Parte 3)

Nota al lector: Esta es la tercera parte (lee Parte 1 y Parte 2) de una serie de blogs acerca de la resurrección. Espero que sea de edificación.

¿Qué tan importante fue y es la resurrección de Jesús? El Apóstol Pablo, corrigiendo falsa enseñanza acerca de la resurrección en general, y de Jesús en particular, escribió lo siguiente en su primera carta a la iglesia de Corinto:

12 Ahora bien, si se predica que Cristo (el Mesías) ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos entre ustedes que no hay resurrección de muertos? 13 Y si no hay resurrección de muertos, entonces ni siquiera Cristo ha resucitado; 14 y si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, y vana también la fe de ustedes. 15 Aún más, somos hallados testigos falsos de Dios, porque hemos testificado contra Dios que El resucitó a Cristo, a quien no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan. 16 Porque si los muertos no resucitan, entonces ni siquiera Cristo ha resucitado; 17 y si Cristo no ha resucitado, la fe de ustedes es falsa; todavía están en sus pecados. 18 Entonces también los que han dormido (han muerto) en Cristo están perdidos. 19 Si hemos esperado en Cristo para esta vida solamente, somos, de todos los hombres, los más dignos de lástima (15:12-19, NBLH; énfasis agregado).

El argumento aquí de Pablo es fácil de entender: si no hay resurrección de los muertos, Cristo no ha resucitado; y si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra predicación y fe. En otras palabras, es una fe falsa porque su fundamento es falso. Pero, hay buenas noticias. La verdad es, de acuerdo a Pablo, lo opuesto: ¡Cristo ha resucitado! Él lo dice de la siguiente manera:

Pero ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron (murieron). 21 Porque ya que la muerte entró por un hombre, también por un hombre vino la resurrección de los muertos. 22 Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados” (15:20-22, énfasis agregado).

Pablo afirma que Cristo resucito de los muertos, y esto significa que nuestra fe y predicación tiene una base sólida. La resurrección de Jesús lo cambia todo, absolutamente todo.

Tal vez usted se está preguntando: “¿Por qué debemos de creer lo que dijo Pablo?” o ¿Cómo sabemos si en verdad sucedió la resurrección?” o “¿Qué evidencia hay para comprobar la resurrección?”

Hay muchas cosas que se pueden decir aquí. De hecho, hay una gran cantidad de libros que tratan con este asunto. Solo mencionare tres breves puntos:

1. El Testimonio de los Apóstoles (Lee Hechos 2:32; 3:15; 5:32; 10:39–41).

Una tras otra vez los apóstoles confesaron su testimonio de que vieron al Cristo Resucitado. Ellos no podían mentir. Ellos no podían negar lo que vieron. Por lo tanto, nadie los pudo detener. El cristianismo exploto, y el movimiento continúa hasta el día de hoy.

2. El Testimonio y La Vida de Pablo (Lee Hechos 9:1-19; 1 Cor. 15:1-11).

El más grande defensor del cristianismo en el primer siglo fue, en mi opinión, el Apóstol Pablo. ¿Sabe quién era Pablo antes de convertirse en un cristiano? Pablo era un perseguidor de la iglesia. Muchos cristianos fueron encarcelados y matados por la influencia y el celo religioso de Pablo. ¿Entonces qué fue lo que cambio a Pablo? Nada más y nada menos que un encuentro personal con el Cristo Resucitado. Un ex-perseguidor de la iglesia se convirtió en una de las más notable figuras del cristianismo.

3. La Existencia de la Iglesia (Lee 1 Timoteo 3:14-16).

La iglesia es, de acuerdo a Pablo, una “columna y sostén de la verdad.” ¿Que verdad? La verdad acerca de la encarnación, muerte, y resurrección de Jesús. Dos mil años después y la Iglesia continua, por la gracia de Dios, predicando el Evangelio. La Iglesia sigue testificado acerca de Dios y Su plan de restaurar todas las cosas en, y a través de, la persona y obra de Jesucristo.

Conclusion

La fe cristiana tiene una firme e inquebrantable fundación—la muerte y resurrección de Jesús. Aquí es donde nosotros los creyentes encontramos seguridad para el presente y esperanza para el futuro.

Nuestra fe cristiana está basada en la muerte y resurrección de Jesucristo. Si usted quita una de estos hechos históricos, el fundamento de nuestra fe se desmorona. Pero en realidad, nadie puede “quitar” estos hechos históricos, solo negarlos.

La resurrección de Jesús hace que el cristianismo sea distinto a las otras religiones del mundo. El cristianismo es la única “religión” en el mundo que proclama que Su fundador y líder no está muerto, sino vivo; y, no solo eso, sino que está sentado a la diestra de Dios Padre y que muy pronto regresara por segunda vez como dice el autor del libro de Hebreos, “así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan” (9:28, énfasis agregado).

La resurrección de Jesús fue un evento histórico que impacto a grupo insignificante de discípulos a darlo todo por compartir este mensaje de esperanza. Si creemos lo que la Biblia enseñar acerca de la resurrección de Jesús, nuestras vidas, así como la de los primeros cristianos, nunca serán las mismas.

¡Él Vive! (Parte 2)

Nota al lector: Esta es la segunda parte (lee Parte 1 aqui) de una serie de blogs acerca de la resurrección que estaré escribiendo esta semana santa en preparación para la celebración de la pascua este domingo. Espero que sea de edificación.

Hoy vamos usar nuestra muy-avanzada máquina de tiempo—es decir nuestras mente—para regresar dos mil años atrás a ese glorioso domingo cuando todo cambio. Vamos a re-vivir ese momento sobrenatural al leer, meditar, y reflexionar en la resurrección de Jesucristo.

Para ello, vamos a consultar con un testigo—alguien que vio personalmente al Cristo Resucitado. Este es el testimonio del ex–recaudador de impuestos, convertido en apóstol, Mateo:

Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María vinieron a ver el sepulcro. 2 Y se produjo un gran terremoto, porque un ángel del Señor descendiendo del cielo, y acercándose, removió la piedra y se sentó sobre ella. 3 Su aspecto era como un relámpago, y su vestidura blanca como la nieve; 4 y de miedo a él los guardias temblaron y se quedaron como muertos. 5 Hablando el ángel, dijo a las mujeres: “Ustedes, no teman; porque yo sé que buscan a Jesús, el que fue crucificado. 6 No está aquí, porque ha resucitado, tal como El dijo. Vengan, vean el lugar donde estaba puesto. 7 Vayan pronto, y digan a Sus discípulos que El ha resucitado de entre los muertos; y El va delante de ustedes a Galilea; allí Lo verán. Miren, se los he dicho.” 8 Y ellas, alejándose a toda prisa del sepulcro con temor y gran gozo, corrieron a dar las noticias a los discípulos. 9 De repente Jesús les salió al encuentro, diciendo: “¡Saludos!” Y ellas, acercándose, abrazaron Sus pies y Lo adoraron. 10 Entonces Jesús les dijo: “No teman. Vayan, avisen a Mis hermanos que vayan a Galilea, y allí Me verán.” (28:1-10, NBLH)

Este pasaje incluye varios detalles que solo un testigo fiel es capaz de compartir. Tomemos una mirada más cercana:

Un Domingo al Amanecer (v. 1)

Mateo inicia diciendo que todo cambio un domingo. Ese día, María Magdalena y otra María (este nombre parece que era popular)—dos fieles seguidoras del Mesías—fueron a la tumba de Jesús.

Aparición Angelical (v. 2-4)

Mateo nos informa que hubo un terremoto causado por la apariencia (¿aterrizaje brusco?), de un ángel del cielo cuyo aspecto causo gran terror en los bien-entrenados, guardias de Roma. Pastor John MacArthur, en la Biblia de Estudio MacArthur, dice que los guardias “no estaban simplemente paralizados con temor, sino completamente inconscientes, totalmente traumatizados por lo que habían visto.”

Como si nada, este ángel quito la gran piedra y se sentó en ella (un poco chistoso, ¿verdad?). Mateo nos describe la apariencia del ángel como un “relámpago,” cuya ropa era “blanca como la nieve.” Esta descripción del ángel no era fuera de lo común.

En la Biblia encontramos varias historias de encuentros personales con ángeles y todas, por lo regular, describen a ángeles en la misma manera—como seres vivientes sobrenaturales, cuyo propósito era (y es) el de compartir un mensaje de parte de Dios.

La Biblia nos enseña que estos ángeles de Dios reconocen sus funciones como mensajeros; por lo tanto, rechazan cualquier tipo de adoración, sabiendo que El único que la merece es Dios y nadie más.

Buenas Noticias e Instrucciones (v. 5-7)

Mateo nos cuenta que el ángel hablo y dijo lo siguiente: “Ustedes, no teman; porque yo sé que buscan a Jesús, el que fue crucificado. 6 No está aquí, porque ha resucitado, tal como Él dijo. Vengan, vean el lugar donde estaba puesto” (v. 5b-6). El ángel inmediatamente comparte las buenas noticias a las mujeres. ¿Cuál era el mensaje? ¡Jesús ha resucitado! ¡Él vive!

Es importante notar que el ángel les recuerda a las mujeres que Jesús resucito tal como Él había dicho. Mateo nos dice, en otro pasaje, que Jesús profetizo su muerte y resurrección en varias ocasiones: “Desde entonces Jesucristo comenzó a declarar a Sus discípulos que debía ir a Jerusalén y sufrir muchas cosas de parte de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día” (16:21). El ángel, en pocas palabras, dijo que la resurrección de Jesús fue cumplimiento de profecía.

El ángel, también, invita a las mujeres—por si acaso no creían que Jesús había resucitado—a ver el lugar vacío donde Jesús había sido puesto. Y por último, el ángel instruye a las mujeres a hacer los mismo que el hizo—compartir con urgencia las buenas noticias que Jesús está vivo y que se iba a reunir con los discípulos en Galilea.

¡Sorpresa! (v. 8-10)

Si la apariencia de un ángel no era suficiente para darles un ataque al corazón a las mujeres, tal vez el encuentro con el siguiente personaje las iba a poner en un estado de shock.

Mateo nos cuenta que de repente Jesús—El que había muerto una muerte horrible y vergonzosa—aparece a las mujeres, confirmando lo que el ángel había dicho. “¡Saludos!” dijo Jesús. Mateo nos informa que las mujeres se acercaron a Jesús y “abrazaron Sus pies y Lo adoraron” (v. 9b, enfasis agregado). Esto nos confirma que Jesús no era simplemente un espíritu volando, sino una persona con un cuerpo fisico y palpable—un cuerpo de resurrección.

Es interesante notar que Jesús, siendo un hombre judío—conocedor de la Ley, la cual enfatiza que solo Dios es digno de adoración—no rechaza la adoración, sino la recibe. Jesús acepta el reconocimiento de Su deidad. En otras palabras, Jesús está diciendo, implícitamente, que Él es Dios.

Aquí vemos la manera correcta de como cada ser humano debe responder al Jesús Resucitado. Estas mujeres nos dan un ejemplo digno de ser imitado. Ellas reconocieron que Jesús era el Mesías Crucificado y Resucitado. Sus vidas nunca fueron igual.

Un poco más adelante en este mismo capítulo, Mateo nos relata la reunión de Jesús y sus discípulos (sin Judas Iscariote, quien se orco) en Galilea y, con toda honestidad, nos informa que algunos creyeron y otros dudaron (v. 16-17). Mateo concluye su testimonio (su libro) con lo que es conocido como “La Gran Comisión,” donde el Cristo Resucitado con toda autoridad comisiona a Sus discípulos a predicar el evangelio y hacer discípulos de todas las naciones (v. 18-20). Esta es la misión de la Iglesia de hoy.

Reflexión

Que historia más asombrosa, ¿verdad? Pero aún más asombroso es el hecho de que esta historia sucedió. Aquí leímos el humilde y honesto testimonio de uno de los discípulos de Jesús. Si esta historia hubiera sido un cuento ficticio, no hubiera tenido tanto impacto en la vida de los discípulos, quienes tal vez hubieran regresado a sus vidas normales, evitándose todo el sufrimiento y persecución que más adelante iban a experimentar por causa del Evangelio.

Y, si Mateo hubiera inventado esta historia, no hubiera mencionado a mujeres (quienes, desafortunadamente, no tenían una voz y derechos como las mujeres hoy en día) o hablado mal de algunos de sus colegas (el v. 17 dice que algunos discípulos dudaron). El simple hecho de que Mateo menciona estos detalles nos afirma que su testimonio es verdadero y confiable.

Mantengase al tanto para Parte 3.